Andrea mantegna cristo muerto

Andrea mantegna cristo muerto

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The Lamentation of Christ (also known as the Lamentation over the Dead Christ, or the Dead Christ and other variants) is a painting of about 1480 by the Italian Renaissance artist Andrea Mantegna. While the dating of the piece is debated, it was completed between 1475 and 1501, probably in the early 1480s.[1] It portrays the body of Christ supine on a marble slab. He is watched over by the Virgin Mary, Saint John and St. Mary Magdalene weeping for his death.
External video Mantegna’s Dead Christ, tempera on canvas, c. 1480 – 1500 (Pinacoteca di Brera, Milan) Speakers: Dr. Steven Zucker and Dr. Beth Harris. Created by Beth Harris and Steven Zucker, 18 February 2017, Smarthistory[2]
Mantegna may have made this painting for his personal funerary chapel. It was found by his sons in his studio after his death and sold off to pay debts. The painting is now in the Pinacoteca di Brera of Milan, Italy.[3]
By the way Christ is painted, viewers have difficulty in pinpointing the real dimensions of Christ’s body. His rather large torso, hands and feet are depicted to be closer to the spectators, it is hard to tell the size of his proportions. Art historian Hubert Schrade points out, “the agitation of dimension of the work, which allows immediate proximity but denies any intimacy.” Mantegna also reduced the size of the figure’s feet, which would cover much of the body if represented true to size.[5] German scholar Hans Jantzen suggests the painting has a orthogonal perspective, a perspective he believed to be of the highest meaningful value.

lamentation of christpainting by andrea mantegna

Lamentación sobre Cristo muerto es una de las más célebres obras de Andrea Mantegna. Es una obra al temple sobre lienzo de 68 centímetros de alto por 81 de ancho, conservado en la Pinacoteca de Brera de Milán, realizado entre 1475 y 1478.[1]​[2]​
La escena muestra a Cristo muerto, tendido sobre una losa de mármol de forma casi perpendicular al espectador, en uno de los escorzos más violentos de la historia de la pintura. En un fuerte contraste de luces y sombras, la escena transmite un profundo sufrimiento y desolación. La tragedia se potencia dramatizando la figura de Cristo por su violenta perspectiva y la distorsión de sus detalles anatómicos, en especial el tórax. Los estigmas de las manos y los pies están representados sin idealismo ni retórica. La sábana que cubre parcialmente el cadáver, pintada en los mismos tonos que el cuerpo, contribuye al efecto sobrecogedor del conjunto que concluye en los rasgos de la cabeza, inclinada e inmóvil.
La pintura, comparada con las concepciones artísticas propias de la Edad Media, muestra una innovación propia del Renacimiento al representar una figura humana sin simbolismos. Mantegna se concentró en un modo muy específico en retratar el trauma físico más que el emotivo, contrario, por tanto, al ideal espiritual.

andrea mantegna bio

La escena muestra a Cristo muerto, tendido sobre una losa de mármol de forma casi perpendicular al espectador, en uno de los escorzos más violentos de la historia de la pintura. En un fuerte contraste de luces y sombras, la escena transmite un profundo sufrimiento y desolación. La tragedia se potencia dramatizando la figura de Cristo por su violenta perspectiva y la distorsión de sus detalles anatómicos, en especial el tórax. Los estigmas de las manos y los pies están representados sin idealismo ni retórica. La sábana que cubre parcialmente el cadáver, pintada en los mismos tonos que el cuerpo, contribuye al efecto sobrecogedor del conjunto que concluye en los rasgos de la cabeza, inclinada e inmóvil.
La pintura, comparada con las concepciones artísticas propias de la Edad Media, muestra una innovación propia del Renacimiento al representar una figura humana sin simbolismos. Mantegna se concentró en un modo muy específico en retratar el trauma físico más que el emotivo, contrario, por tanto, al ideal espiritual.

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Un mes después de la muerte de Mantegna , su hijo Ludovico, aludiendo en una mísiva al marqués Francesco Gonzaga a los cuadros que habían quedado en el estudio de su padre, menciona un » Cristo en escorzo » puesto hoy en relación con el conservado en la Brera y del cual existe en colección particular otra variante sin las figuras dolientes de la izquierda. El mismo cuadro es nuevamente citado por Ludovico Mantegna en una carta a la marquesa Isabella y en la cual el hijo del pintor dice  que » aquel Cristo en escorzo » se lo ha quedado junto con la Introducción del culto a Cibeles en Roma, el cardenal Sigismundo de Gonzaga que habría pagado cien ducados por las dos obras. Siguió en posesión de los Gonzaga al menos hasta 1627, fecha en que toda la colección se dispersó . A principios del siglo XIX , el cuadro fue comprado en Roma por el pintor Giuseppe Bossi , que lo vendió luego a la Academia de Bellas Artes de Milán.
El juego visual, que permite moverse en torno al cuadro con la percepción de que la perspectiva no cambia , es de un virtuosísmo atribuible a una práctica desarrollada por Mantegna ya en sus primeras obras. Desde su aprendizaje en el taller de Squancione , Mantegna se había ejercitado en esta pruebas y, como dijo el propio maestro , había aprendido a » entender una cabeza de hombre en escorzo por vía de la isometría , es decir, de un cuadrado perfecto en escorzo «.

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