Director del museo del prado en la guerra civil

Director del museo del prado en la guerra civil

Guernica museo del prado

Uno de los primeros impulsores de la protección del patrimonio fue Ricardo de Orueta y Duarte, que estuvo a cargo de la Dirección de Bellas Artes. Se intentó llevar parte del patrimonio a la Exposición Internacional de Nueva York de 1939, pero el intento quedó en la nada.[7]​ Finalmente se creó la Junta de Defensa del Tesoro Artístico Nacional y se decidió trasladar la mayor parte de la obra pictórica a las zonas de levante que por aquella época se encontraban alejadas del intenso bombardeo.

Al frente de la Dirección General de Bellas Artes estuvo el historiador del arte Ricardo de Orueta. Durante la denominada marcha sobre Madrid,[5]​ las tropas rebeldes hicieron batalla en Toledo, donde se detuvo el asedio al Alcázar. En la ciudad de Toledo, anteriormente a este suceso, se procedió ya desde los primeros instantes del verano del 1936 a la defensa de los monumentos y obras de arte de la ciudad; se creó el Comité de Defensa de Monumentos Artísticos del Frente Popular de Toledo. Desde su constitución las acciones del Comité se vieron reflejadas en los diarios de sesiones. El asalto a la ciudad de Toledo cesó con esa actividad y pronto se protegió el patrimonio en esa ciudad.[8]​ Tras la batalla de Toledo, las tropas del General Varela se dirigen a Madrid. La situación anímica de la población hacía suponer un fuerte combate,[9]​ situación que se confirmó en la denominada batalla de la Ciudad Universitaria, en Moncloa. La situación alarmaba a muchos conservadores y artistas; se temía que hubiera situaciones incontroladas en las grandes ciudades.

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Así, los inventarios de la Colección Real comenzaron a tomar forma en el siglo XVI bajo los auspicios del emperador Carlos V y fueron sucesivamente enriquecidas por todos los monarcas que le sucedieron, tanto Austrias como Borbones.

Sin embargo, las obras expuestas en sus concurridas salas solo representan el 16% de todo su patrimonio artístico. El museo tiene en total 7.988 pinturas catalogadas, de las cuales 6.698 están en depósito, almacenadas o disponibles en exposiciones temporales.

La primera obra comprada por el museo, entonces Real Museo de Pinturas, fue ‘La Trinidad’ de José de Ribera, por 20.000 reales. Mientras que una de las obras más caras adquiridas recientemente fue la ‘Virgen de la Granada’ (2016) de Fra Angélico, que costó 18 millones de euros.

También es la primera vez que se incorpora a una moneda un código QR de seguridad, que, una vez leído, da acceso al ciudadano a información histórica, técnica y artística, tanto en la web de la Real Casa de la Moneda como en la del Museo Nacional del Prado.

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El viaje a Valencia se realizó en circunstancias penosas. Las grandes dimensiones de ambos lienzos hicieron, por increíble que parezca, que se ataran a los laterales del camión; pero ni siquiera en esas lamentables condiciones pudieron atravesar el puente sobre el Jarama en Arganda (…) En plena noche fue necesario descargar los cuadros a la entrada y, utilizando unos rodillos, desplazarlos hacia otro extremo, donde volvieron a cargarse. (Pág. 102)

«En mi opinión, la historia plantea que el Gobierno republicano estaba salvando el Prado y, en realidad, tras manejar muchos datos e informes, creo que puedo decir que se estaba utilizando como un elemento propagandístico en una guerra. Evacuar las obras del Prado durante la Guerra Civil se hizo en contra de todos los criterios técnicos que había. Los técnicos del Prado alertaron que había cuadros, que por su estado de conservación, no debían someterse a los avatares de un traslado. Además, la Oficina Internacional de Museos recomendaba no sacar los cuadros, sino protegerlos en las zonas más seguras», insiste Calvo.

Director del museo del prado en la guerra civil 2022

Foto: Cordon Press Al pasar por Benicarló, una bomba destrozó el balcón de una vivienda provocando que los cascotes se precipitaran sobre el camión que transportaba Los fusilamientos y La carga de los Mamelucos de Goya.A su paso por Tortosa, la comitiva tuvo un nuevo contratiempo: la caja que transportaba Las meninas no cabía por el puente que cruzaba el Ebro. Fue entonces cuando el militar republicano que estaba al mando de la expedición propuso desmontar el lienzo del bastidor y enrollarlo. Rafael Seco de Arpe, nieto de Manuel de Arpe, el restaurador que iba en la comitiva, explica la reacción de su abuelo ante esta propuesta: «Mi madre nos contó que mi abuelo se plantó ante él y le dijo: ‘lo hará por encima de mi cadáver’. Temía que la pintura se desprendiese de la tela si la doblaban. Al final, la camioneta cruzó por otro puente alejado de la ruta. El viaje se retrasó, pero Las meninas se salvaron». Vista aérea de Tortosa, con los dos puentes sobre el río Ebro.

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