El beso (pintura de edvard munch)

El beso (pintura de edvard munch)

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El Beso es una pintura al óleo sobre lienzo hecha por el artista simbolista noruego Edvard Munch en 1897. Es parte de su serie El friso de la vida, la cual representa las etapas de la relación entre hombres y mujeres. El Beso es la materialización de un motivo con el cual Munch había experimentado desde 1888/1889: la pintura muestra a una pareja besándose, sus caras fusionándose en una sola en una simbólica representación de su unidad. Esta obra fue exhibida desde 1903 y actualmente se encuentra en el Museo Munch, en Oslo.
El Beso es una pintura en óleo sobre lienzo, que mide 81×99 cm.​ En ella, se muestra a una pareja en la obscuridad, con sólo un rayo de luz atravesando una ventana que se encuentra en su mayoría cubierta por una cortina.​ Las figuras se abrazan mientras aparentemente se fusionan en una sola, sus caras se unen en una forma sin facciones.​ La crítica de arte Roberta Smith menciona que Munch eligió «pinceladas largas y de alguna manera toscas, que parecían trazos más manchados que pintados » .​

El beso (pintura de edvard munch) 2021

En la casa paterna se alojaban la enfermedad y la muerte. Creo  que nunca logré superar la desdicha  de ese periodo de mi vida […]  sin madre, enferma,  y con la amenaza de castigo en el infierno cerniéndose sobre mi cabeza.
Edvard Munch pintó tres telas con el título de «El beso», de las cuales la más conocida es la de 1897 y que constituye el objeto de reflexión de esta entrada. Previamente tenemos la tela de 1892, muy parecida a la de 1897, y posteriormente la de 1907. La primera vez que contemplé este lienzo me impresionó vivamente. Dos cuerpos se abrazan intensamente, tan intensamente que emiten, como una temblorosa aura, marcadas vibraciones a su alrededor. La intensidad de su abrazo casi funde sus cuerpos en una masa negruzca si no fuera porque aun se mantienen algunas líneas que dibujan difusas fronteras que amenazan con borrarse definitivamente, como así ocurre con sus rostros, que ya fusionados el uno con el otro quedan sin identidad, toda diferenciación ha desaparecido. La tensión de esos cuerpos en ese beso sin límites nos muestran algo que ya se intuye que va más allá del amor y del deseo. Stanislaw Przybyswevski, primer biógrafo de Munch, lo describe bajo esa impresión:

wikipedia

Representa a un hombre y una mujer besándose, abrazados. El artista usa la técnica de la pincelada libre y con textura para transmitir una sensación de movimiento no sólo en las figuras sino que en todo el espacio pictórico. También se observa que los amantes se encuentran en una habitación con las cortinas cerradas, dejando entrar un poco de luz de la calle a través de la esquina destapada de la ventana. Los colores utilizados son principalmente fríos: azules, verdes, negros y rojos oscuros.
Las figuras del hombre y la mujer no tienen rasgos faciales. Las caras se juntan en el beso y los dos individuos se hacen uno en la intimidad. Sus almas se unen en ese acto apasionado. En representaciones futuras Munch no solo juntará las caras sino que las figuras evolucionarán hasta tener los cuerpos enteros unidos.
En cuanto a su contexto histórico «El beso» refleja bastante bien la época en la que Munch lo pintó. El artista, que estuvo viviendo en Francia durante ese tiempo, se vió envuelto en el caos de «La paz armada»(1871-1914) que creó una situación de tensión, la que más tarde desembocaría en la Primera guerra mundial. Este ambiente previo a la guerra hizo surgir entre los artistas una preocupación existencial, concentrada especialmente en temas de vida y muerte. Hacia finales del siglo XIX, Munch comienza a explorar una experiencia esencial de la vida humana: el amor

kiss by the windowpainting by edvard munch

Edvard Munch se consideraba a sí mismo un “diseccionador de almas” a través del arte. Este pintor y grabador noruego de la corriente expresionista recorre con sumo detalle el sentimiento de angustia a comienzos del siglo XX.
Es sin duda su obra más famosa. Influenciado por Van Gogh, Gauguin o Manet, Munch, el precursor del expresionismo en el arte moderno, pintó este óleo bautizado como “El grito” que forma parte de cuatro cuadros o versiones. Esta, la más famosa, de 1893, se encuentra en la Galería Nacional de Noruega. En ella aparece una figura andrógina en primer plano, símbolo de una profunda angustia y desesperación existencial; el fondo del cuadro representa Oslo, la capital de Noruega, vista desde la colina de Ekeberg. El grito se considera un icono cultural como la Gioconda de Da Vinci.
El padre del expresionismo pintó este cuadro en 1894. En el cuadro, observamos a un individuo en estado pensativo, reflexivo, melancólico… una figura que se muestra ausente de todo lo que le rodea mientras piensa acerca de su existencia quizá. Todo lo que rodea a la pintura está marcado por la sobriedad, la oscuridad y la soledad, constantes en la vida del pintor.

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