Goya el entierro de la sardina

Goya el entierro de la sardina

La serie procede la colección adquirida en fecha desconocida por el Corregidor de la Villa de Madrid en la época del gobierno de José Bonaparte, el comerciante de ideas liberales Manuel García de la Prada, cuyo retrato pintó el aragonés entre 1805 y 1810, y que legó a la Academia de Bellas Artes en su testamento de 1836.
Estas obras son responsables en gran medida de la forja de la leyenda negra romántica que se atribuyó a la pintura de Goya, pues fueron imitadas y difundidas en Francia y por artistas como Eugenio Lucas o Francisco Lameyer.
Hay que recordar además que, si bien el carnaval fue permitido durante la dominación francesa, el retorno al absolutismo fernandino (que es la fecha más probable de realización de esta obra) prohibía estas expansiones por los desmanes y burlas que a las instituciones que lo apoyaban se hacían, aunque tales represiones no tuvieron demasiado efecto. De todos modos, Goya, si pintó efectivamente el cuadro entre 1815 y 1819, como defiende Bozal (2005), llevaría a cabo un acto de talante ciertamente crítico y transgresor, mostraría con él su rechazo de la política reaccionaria de Fernando VII.

a pilgrimage to san isidropainting by francisco goya

La serie procede la colección adquirida en fecha desconocida por el Corregidor de la Villa de Madrid en la época del gobierno de José Bonaparte, el comerciante de ideas liberales Manuel García de la Prada, cuyo retrato pintó el aragonés entre 1805 y 1810, y que legó a la Academia de Bellas Artes en su testamento de 1836.
Estas obras son responsables en gran medida de la forja de la leyenda negra romántica que se atribuyó a la pintura de Goya, pues fueron imitadas y difundidas en Francia y por artistas como Eugenio Lucas o Francisco Lameyer.
Hay que recordar además que, si bien el carnaval fue permitido durante la dominación francesa, el retorno al absolutismo fernandino (que es la fecha más probable de realización de esta obra) prohibía estas expansiones por los desmanes y burlas que a las instituciones que lo apoyaban se hacían, aunque tales represiones no tuvieron demasiado efecto. De todos modos, Goya, si pintó efectivamente el cuadro entre 1815 y 1819, como defiende Bozal (2005), llevaría a cabo un acto de talante ciertamente crítico y transgresor, mostraría con él su rechazo de la política reaccionaria de Fernando VII.

el entierro de la sardina goya análisis

La serie procede la colección adquirida en fecha desconocida por el Corregidor de la Villa de Madrid en la época del gobierno de José Bonaparte, el comerciante de ideas liberales Manuel García de la Prada, cuyo retrato pintó el aragonés entre 1805 y 1810, y que legó a la Academia de Bellas Artes en su testamento de 1836.
Estas obras son responsables en gran medida de la forja de la leyenda negra romántica que se atribuyó a la pintura de Goya, pues fueron imitadas y difundidas en Francia y por artistas como Eugenio Lucas o Francisco Lameyer.

el coloso francisco de goya análisis

En la primera mitad del siglo XX, la celebración del desfile dependerá de la convulsa situación política y económica de este momento, además, la iglesia ve el desfile como un desproposito pecaminoso y diversos periódicos publican críticas de carácter moral donde se refieren al festejo como:
La comparación que Hoyos establece con los Misterios eleusinos puede venir marcada por el hecho de que al igual que en Murcia, la antigua tradición ateniense contaba con una procesión jocosa que podía acabar en el jolgorio y desenfreno propios de la celebración.
Es uno de los primeros actos relacionados con el Entierro de la Sardina, se trata de una gala a la que acuden las distintas agrupaciones sardineras donde se lee un manifiesto satírico con el que los sardineros comienzan a calentar motores para el inicio de las fiestas.
El catafalco de la sardina es uno de los puntos clave del Entierro. Se trata de una falla de importantes dimensiones que se coloca los días previos al desfile para que pueda ser vista por los ciudadanos y turistas. El monumento se levanta en la intersección entre la Gran Vía y el Plano de San Francisco, a la que se le prende fuego la noche del entierro al finalizar el desfile.

Goya el entierro de la sardina of the moment

Acerca del autor

admin

Ver todos los artículos