La expansión y la organización del imperio romano

La expansión y la organización del imperio romano

Causas de la caída del imperio romano de occidente

La historia de Roma cumple con la curva ascendente y descendente de otras civilizaciones que ya conocemos: un periodo de formación de la civilización que va desarrollándose hasta llegar a su apogeo y un decaimiento que la conduce hasta su final.

Sea como fuere, en el siglo VII a.C. los etruscos, un pueblo establecido más al Norte, conquistó el territorio romano y buena parte de la península itálica, salvo el colonizado por los griegos, y estableció en ella su monarquía y sus costumbres.

Esta democracia oligárquica de los patricios sufrió enfrentamientos con la plebe, que reclamaba su participación en el gobierno. Sólo a partir de mediados del siglo IV, patricios y plebeyos pueden ser cónsules, de forma que uno de los dos será plebeyo.

Consecuencias de la expansión:  Una ciudad, Roma, acabó conquistando un amplio territorio alrededor del mar Mediterráneo (el mare nostrum) convirtiéndose en la principal metrópoli económica, difundiendo la cultura romana por todo el territorio (especialmente por occidente, ya que la zona oriental tenía una larga tradición cultural que influirá en Roma); se incrementan el comercio, la industria y los intercambios entre Oriente y Occidente.

fall of the western roman empire

Mosaico satírico de la primera mitad del siglo III encontrado en Tisdro (actual El Jem), en lo que era la África Proconsular, que recuerda una historieta, donde ni siquiera faltan los globos escritos en latín: [N]OS NUDI [F]IEMUS: Nos vamos a quedar desnudos BIBERE VENIMUS: A beber venimos IA[M] MULTU[M] LOQUIMINI: Ahora habláis mucho AVOCEMUR: Vamos a ser llamados NOS TRES TENEMUS: Tenemos tres (¿rondas?) SILENT[I]U DORMIANT TAURI «[1]​

El latín y el griego fueron las principales lenguas en el Imperio Romano, pero hubo otros idiomas que también tuvieron relevancia a nivel local. La lengua materna de los antiguos romanos era el latín, que servía como «lengua de poder»[1]​ y era muy usada en todo el Imperio Romano,[2]​ en particular por los militares, por la administración y por los tribunales de Occidente.[3]​ Después de haber sido concedida la ciudadanía romana a todos los habitantes nacidos libres del imperio, en el 212 d. C., pasaron a ser muchos los ciudadanos romanos que no hablaban latín, aunque supuestamente debían tener un conocimiento al menos simbólico de esa lengua, la cual continuó siendo una marca de la «romanidad».[4]​

división del imperio romano

Durante el Imperio romano, Livio se volvió la fuente principal de la historia romana temprana, y por eso la mayoría de historias posteriores derivan de él. Dion Casio (c. 150 – 235 AD) parece haber sido una excepción, proveyendo detalles no encontrados en Livio o Dionisio. Sus libros tratando la historia romana temprana solo sobreviven como fragmentos, pero sus obras fueron resumidas por el monje del siglo XII Zonaras.

Otro problema es que, sino a la Guerra pírrica, están escritas todas las fuentes desde un punto de vista romano. Por eso no hay mucho conocimiento de las motivaciones y la política interna de los enemigos de Roma.

En 390 a.C. un grupo gálico derrotó al ejército romano en la Batalla del Alia y saqueó Roma. A pesar del énfasis de fuentes antiguas sobre la gravedad de la destrucción, tal parece fue sólo un revés menor para Roma. Los registros para la primera parte del siglo IV a.C. son confundidos, pero Roma parece haber emprendido una política deliberada de agresión contra los volscos. Miedo del expansionismo romano instó las ciudades latinas a aliarse con los volscos en un revés completo de la situación del siglo V a.C.

wikipedia

La extensión del Imperio romano varió a medida que se incorporaban o se perdían territorios por conquistas. En el momento de mayor expansión, llegó a abarcar más de 7 millones de kilómetros cuadrados. Incluía todos los territorios alrededor del mar Mediterráneo, gran parte de Europa, hacia el norte, y parte de Asia menor, desde el Mar Negro hasta el río Tigris en la Mesopotamia asiática.

Diocleciano instauró una tetrarquía, es decir, un gobierno de cuatro hombres. Estaba integrado por dos coemperadores (Augustos), uno para Oriente y uno para Occidente. A su vez, cada uno contaba con un emperador asistente (César).

A partir de la división del Imperio por parte del emperador Teodosio, ambas partes comenzaron a funcionar como entidades separadas. Mientras en el Oriente, los emperadores consolidaron su poder y lograron prosperar, el Imperio de Occidente comenzó un proceso de desintegración. A las frecuentes crisis económicas, se sumaron las invasiones de los pueblos germanos que el ejército romano no pudo detener. La inseguridad en las ciudades provocó que las personas migraran al campo y se produjo un fenómeno de ruralización.

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