Como educar a un niño de 2 años sin pegarle

Como educar a un niño de 2 años sin pegarle

Tipos de disciplina para niños

Un niño aprende lo que está bien y lo que no al observar a sus padres. Si tenemos malos hábitos, como ser desordenados, mentirosos o impuntuales, no esperemos lo contrario de él. Podemos repetirle: “¡Haz lo que digo y no lo que hago!”, pero seguirá el ejemplo de lo que hacemos. Sin importar los comportamientos que deseamos inculcarle, es necesario que los incorporemos a nuestra vida primero.

Aunque la primera puede llevar un castigo implícito, su meta es más alta: preparar el comportamiento a largo plazo, en cambio, la represión por sí sola es inmediata y no marca cambios. Tu objetivo debe ser enseñarle a tener control sobre sí mismo y diferenciar entre lo bueno y lo malo.

Basta con que le preguntes con una sonrisa y una actitud relajada qué lo hace feliz, seguro te contestará rápidamente. Ese es un buen comienzo, ponle atención y después entabla una conversación con él a diario. Será de ayuda que también compartas algo sobre ti, así generarás un círculo de confianza.

como corregir a un niño de 5 años

Independientemente de la edad que tenga su hijo, es importante que usted sea coherente al impartirle disciplina. Si los padres no respetan las normas fijadas ni aplican a las consecuencias enunciadas, lo más probable es que tampoco lo hagan sus hijos.

Es importante que usted le diga a su hijo cómo se debe comportar, no sólo cómo no se debe comportar. Por ejemplo, en vez de decirle: «No se salta en el sofá», puede decirle: «Por favor, siéntate en el sofá y pon los pies en el suelo.»

De nuevo, la consistencia y la coherencia son cruciales, así como acabar lo que se empieza. Cumpla su palabra a la hora de impartir disciplina o, si no, se arriesgará a perder su autoridad. Su hijo debe saber que usted hace lo que dice. Esto no significa que no pueda concederle segundas oportunidades o permitirle cierto margen de error, pero, por lo general, debe ser consecuente y cumplir su palabra.

Recuerde que debe permitir a su hijo adolescente tener cierto grado de control sobre sus cosas. Esto no solo reducirá sus luchas de poder, sino que también ayudará a que su hijo respete las decisiones que usted todavía debe tomar por él. Al principio de la adolescencia, a un hijo se le puede permitir que tome sus propias decisiones en lo que se refiere a la ropa que se pone para ir a la escuela, el peinado que lleva y cómo decora su habitación. A medida que se vaya haciendo mayor, se le deberá ir ampliando el control que tenga sobre sus cosas, incluyendo, por ejemplo, alargar la hora del toque de queda de vez en cuando.

disciplina para niños de 2 a 3 años

“Es como si dijéramos, toma esta medicina; no te va a ayudar y te va a enfermar”, dice la profesora Cluver. “Cuando sabemos que algo no funciona, es un motivo suficiente para buscar un método distinto”.

El enfoque de la disciplina positiva, en lugar de centrarse en el castigo y en lo que no se debe hacer, pone el énfasis en generar una relación saludable con tu hijo y en fijar expectativas referidas al comportamiento. La buena noticia para todos los progenitores es que es un método que funciona. Y así es como puedes comenzar a ponerlo en práctica:

Elegir el momento oportuno es también fundamental, pues parte de la distracción consiste en darse cuenta cuándo una situación está a punto de ir mal, y actuar. Ser consciente de que tu hijo comienza a ponerse nervioso, irritable o molesto, o de que dos hermanos quieren el mismo juguete, puede ayudar a disipar una posible crisis antes de que estalle.

Parte de nuestro crecimiento consiste en aprender que lo que hacemos puede traer consecuencias. Explicarle esto a tu hijo es un proceso sencillo que le animará a comportarse bien, a la vez que aprende sobre la responsabilidad.

educar sin gritar

La disciplina positiva no está relacionada con la permisividad. Tampoco con educar sin límites, sino todo lo contrario. La disciplina positiva es un estilo de crianza que persigue que los hijos sepan afrontar con éxito sus desafíos vitales, sin violencia y desde el respeto. Entonces, ¿por qué provoca escepticismo en quienes se han criado desde otro paradigma?

“Hay que entender muy bien lo que es la disciplina positiva. Algunos padres confunden la disciplina positiva con la ausencia de normas o límites. En este caso, es peligrosa, ya que todos no podemos tener la misma posición en la familia”, advierte Silvia Álava, psicóloga educativa y coautora del libro Seis Cuentos para educar en disciplina positiva (Alfaguara, 2020).

Aquí comienzan una serie de malentendidos para los adultos que no llegan a gestionar de forma eficiente sus emociones o, incluso, no son conscientes de ciertos comportamientos que chocan con esta tipología de crianza que, por ejemplo, no contempla como fórmulas válidas los gritos, enfados o las luchas de poder. Por eso es importante conocer las claves fundamentales para que la disciplina positiva funcione.

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