Fabulas con moraleja para adultos

Fabulas con moraleja para adultos

Moraleja sobre el matrimonio

Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde detrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar.
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico.
Pero qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual… ¿Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están?

lectura para dormir adultos

Tras mucho tiempo intentando dar caza a una corneja, un hombre consiguió al fin su premio. Para evitar que se escapara su tan codiciada pieza, le anudó un filo hilo a una de sus patas y se la llevó a su hijo como regalo … Seguir leyendo
Tanta hambre tenía un lobo, que no se dio cuenta que el hueso que se estaba comiendo se había astillado antes de tragárselo. Nada más introducido en su garganta, este se atascó, asustando al lobo de tal manera, que corría desesperado por todo el bosque buscando … Seguir leyendo
Caminaba tranquilamente el león por una playa a la orilla del mar, cuando de repente apareció la brillante cabeza de un delfín saliendo del agua. Al ver a tan fantástico animal, el león se acercó hasta él para decirle:
Esta fabula sobre estos dos personajes y donde se habla claramente que no es bueno sentir o tener envidia, porque nunca se sabe lo que la vida tiene preaprado para uno. Ahora te invito a leer esta interesante fabula sobre la envidia que empieza asi… Seguir leyendo

moralejas graciosas y conclusiones

Era costumbre en ese grupo de primatesintercambiar a las esposas para mediar los conflictos. Cada vez que había unadiscusión que generaba violencia, los monos, en lugar de partirse la cara agolpes iban por su mujer y se la entregaban al contrincante. Había un macacomuy astuto que había tenido la mala suerte de casarse con una mona fea, así quebuscó a un chango que tuviera una esposa muy guapa para hacer un intercambio.Lo encontró y empezó a discutir con él hasta que los humos se calentaron,entonces el audaz macaco se fue por su esposa, pero cuando llegó, el otro, queya había visto a la fea mona que le traían, decidió hacer las paces para nodarle a su guapa mujer. Pasaron los días y el mono desesperado porque noencontraba con quien discutir para acostarse con otra hembra, chocó con uncocodrilo y empezó a discutir. Cuando la discusión iba a pasar a mayores elmono le contó la tradición del intercambio de esposas en esa región. Elcocodrilo estuvo de acuerdo, pero al hacer el cambalache, la hembra decocodrilo se lo comió y a su mona se la devoró el cocodrilo.

fabulas con moralejas sabias

«Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos.
Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: afrontarlos. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo».
Un psicólogo, en una sesión grupal, levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la típica pregunta: “¿Está medio lleno o medio vacío?” Sin embargo, preguntó: – ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El psicólogo respondió: «El peso absoluto no es importante. Depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, es siempre el mismo. Pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, y más difícil de soportar se vuelve.»

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